El Covid-19 está desatando una crisis económica sin precedentes en todo el planeta en los últimas décadas. A pesar de que España y otros países europeos ya sufrieron momentos de recesión económica y crisis en los años 2008 y siguientes, las consecuencias de devastadora pandemia apuntan a ser peores.

Todos los indicadores macroeconómicos señalan que España será uno de los países más afectados por la pandemia. Lo estamos comprobando a nivel sanitario, pero en el ámbito económico la situación es poco halagüeña.

Los expertos advierten que el PIB español caerá más que ninguno en la zona Euro, y a pesar de que en 2021 la recuperación se situará entre las más potentes en toda Europa, el punto de partida es muy atrasado, lo que tendrá como consecuencia la imposible recuperación de todo el empleo perdido, al menos en el medio plazo.

Diferentes fórmulas para buscar una salida a la crisis

En este sentido, el esquema que sigue esta crisis no es similar a otras, como por ejemplo la desatada por las hipotecas subprime en Estados Unidos hace más de una década. Entonces la apuesta de los grandes organismos internacionales y los gobiernos fue la de recortar el gasto público. En esta ocasión, sin embargo, la solución adoptada ha sido justo la contraria, estimular el gasto para continuar con los movimientos económicos.

Los fondos europeos han regado, o lo van a hacer, a las economías más afectadas, aunque sea a costa de deuda pública, y esto, junto a los programas de ayudas públicas y la aprobación de ERTE, está permitiendo contener la crisis económica al menos de manera temporal.

En la crisis anterior, sin embargo, este contracción del gasto público también afectó a las entidades bancarias y financieras, que cerraron el grifo de la liquidez y dejaron de conceder créditos y préstamos en masa por la incertidumbre de que pudieran ser devueltos.

Nacieron así los creditos rapidos y faciles, una herramienta de financiación interesante para todos aquellos particulares, emprendedores o empresas que veían limitada su capacidad de acceder estas fórmulas.

El funcionamiento de estos créditos es sencillo. Consiste en solicitar cantidades de dinero más reducidas que las que se podrían pedir a las entidades bancarias, pero a cambio los trámites burocráticos y administrativos necesarios para que el préstamo sea concedido son mucho menores y la entrega del dinero es prácticamente inmediata.

Esta vía de financiación alcanzó un éxito muy considerable en los años posteriores a la anterior crisis y en la actualidad se ha consolidado como una herramienta a la que cada vez accede más gente, de ahí que existan multitud de plataformas crediticias que la ofrecen e incluso comparadores en internet en los que el usuario puede visualizar qué opción es la que mejor se ajusta a sus posibilidades.

¿Cómo se pueden solicitar estos créditos rápidos?

La gran ventaja que han aportado estos créditos es que generalmente no solicitan una garantía o prueba de los ingresos para la concesión del dinero. Esto permite que personas afectadas por una deuda o que aparecen en las listas de morosos accedan a esta fórmula de financiación.

Los requisitos para solicitar estos préstamos en línea son más cómodos de cumplir que los que solicita un banco, de hecho, basta para ello con tener la edad mínima establecida por la empresa (18 años), DNI en vigor, una cuenta en el banco, una dirección de correo electrónico y un número de teléfono.

El Banco de España se ha pronunciado en varias ocasiones sobre la idoneidad de estos créditos, asumiendo que son una vía adecuada de financiación pero solo en aquellas ocasiones en las que se tenga la certeza de que se puede devolver el montante solicitado en el tiempo acordado, pues de lo contrario se puede caer en el sobreendeudamiento.

No dejar a nadie en la estacada, el propósito de los organismos internacionales

Europa, o al menos algunos de los países que conforman la Unión Europea, fue el territorio más afectado por la crisis económica de 2008. Algunos países, como Grecia o España tardaron muchos años en recuperar unos índices económicos asimilables al periodo previo a la crisis.

En 2020, con una situación económica que ya mostraba signos de alarma pero seguía siendo positiva, ha aparecido esta nueva coyuntura que afecta a toda la sociedad. En este sentido, la facilidad del crédito que han puesto en marcha los organismos internacionales tiene como objetivo responder de manera diferente a la crisis que se avecina.

Regar de dinero público a los países más afectados y a las entidades bancarias persigue estimular la economía y que el consumo no se paralice, pues este es precisamente uno de los mayores indicadores de la buena salud de una economía.

España va a sufrir unos años de debilidad económica, pero la diferencia frente a la crisis anterior es que existe el convencimiento de que el crédito y los estímulos de gasto no pueden parar, de ahí que a día de hoy parezca más sencillo acceder a financiación.